Maquetas de parques de bomberos: la historia de Alcalá de Henares contada a escala

Un proyecto expositivo con memoria
Las maquetas de parques de bomberos realizadas para Alcalá de Henares nacen de un encargo con un fuerte valor conmemorativo. El proyecto se plantea en el marco del 50 aniversario del parque y convierte tres edificios distintos en un mismo relato visual, capaz de explicar cómo ha cambiado el servicio a lo largo del tiempo y cómo cada sede ha dejado su huella en la ciudad.
Tres sedes para entender la evolución del servicio
La exposición parte de una idea muy clara: recorrer la historia del parque a través de los edificios que lo han albergado en diferentes etapas.
La antigua ubicación junto a Santa María la Rica, la sede posterior de la calle Santander en El Val y el parque actual de la calle Ruperto Chapí permiten construir una narrativa histórica muy visual, fácil de seguir para el visitante y muy potente desde el punto de vista museográfico.
La sede actual del parque figura en la dirección de Ruperto Chapí, esquina con Federico Chueca

Tres edificios, tres momentos de Alcalá
Santa María la Rica como punto de partida
La primera de las maquetas reproduce el edificio de Santa María la Rica, en la calle Avellaneda, una sede vinculada a los inicios del servicio y que hoy tiene otro uso dentro de la ciudad. Esa transformación le da un interés especial a la pieza, porque permite mostrar al público que un mismo inmueble puede cambiar de función con los años y seguir formando parte de la memoria colectiva.
Según el encargo, actualmente el edificio está en uso por la Policía Local.
La calle Santander y el valor de reconstruir lo desaparecido
La segunda maqueta tiene una carga documental todavía mayor, ya que representa la sede de la calle Santander, en el barrio de El Val, un edificio que hoy está derruido.
Recuperarlo en maqueta significa devolverle presencia física a un lugar que ya no puede visitarse, y ahí aparece una de las grandes virtudes de este tipo de trabajo: hacer visible un patrimonio reciente que, sin una recreación rigurosa, quedaría limitado al recuerdo, a las fotografías o a los planos conservados. Fuentes locales y autonómicas sitúan esta sede como el gran parque inaugurado en 1977.

Del archivo a la maqueta
Planos, fotografías y lectura arquitectónica
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es la documentación previa necesaria para fabricar las piezas con criterio, ya que de los edificios históricos sólo disponíamos de fotografías. Gracias a la documentación extra aportada por el cuerpo de bomberos al aportar planos y fotografías de los tres edificios, resultó ser la clave para interpretar volúmenes, accesos, proporciones y elementos singulares de cada sede.
En una maqueta histórica, la calidad del resultado depende en gran medida de esa fase de análisis.
Traducir la información técnica en una pieza clara
Cuando trabajamos este tipo de encargos, no se trata solo de copiar una fachada o reproducir un contorno. Hay que decidir qué nivel de detalle ayuda a comprender mejor el edificio, qué elementos deben tener más presencia y cómo equilibrar fidelidad técnica y lectura expositiva.
En este caso, las maquetas de parques de bomberos debían responder tanto a una necesidad documental como a una función divulgativa, de modo que cada pieza debía ser precisa y a la vez legible para cualquier visitante.

La escala como herramienta de exposición
El encargo fija la escala 1:100 para las tres maquetas, una elección muy acertada cuando se busca combinar definición arquitectónica y presencia expositiva. Esta escala permite reconocer con claridad la configuración general de cada edificio, leer bien sus proporciones y mantener un tamaño que funciona muy bien en sala, especialmente en una exposición con varias piezas que deben dialogar entre sí.
Dimensiones que refuerzan la presencia de cada pieza
Las medidas aproximadas del proyecto muestran además que no estamos ante reproducciones menores, sino ante piezas con una presencia real dentro del espacio expositivo.
La maqueta de la calle Avellaneda se plantea en 75 x 45 cm, la de la calle Santander en 96 x 57 cm y la de Ruperto Chapí en 148 x 182 cm. Ese formato ayuda a que el visitante perciba cada sede como un capítulo propio dentro del recorrido histórico propuesto por la exposición.

Maquetas de parques de bomberos con valor museográfico
Lo más valioso de este proyecto es que demuestra cómo las maquetas de parques de bomberos pueden funcionar como una herramienta cultural y no solo como un objeto de representación arquitectónica.
En una conmemoración como la del 50 aniversario, estas piezas ayudan a explicar el crecimiento del servicio, sus cambios de ubicación y la relación entre los bomberos y la ciudad, todo ello a través de un lenguaje visual directo y cercano. La celebración oficial del aniversario incluyó actos divulgativos centrados precisamente en la historia del parque
Una forma de hacer visible lo que ya no se puede recorrer
Hay proyectos que tienen un valor técnico evidente y otros que, además, conservan memoria. Este pertenece a esa segunda categoría. Reproducir en una misma exposición una sede que ha cambiado de uso, otra que ha desaparecido y el parque actual permite construir un relato completo, coherente y muy humano sobre la trayectoria del cuerpo de bomberos en Alcalá de Henares.
Y ahí está la fuerza de estas piezas: convertir la arquitectura en recuerdo compartido.

¿Te ha gustado este artículo?
¿Quieres ver otros post similares?

